¿No debería Colombia adoptar las PRD, en vez de retornar a la criminalización de los consumidores, que algunos añoran pero que en el pasado tuvo efectos desastrosos? Pero además nuestro país ha sufrido otras terribles consecuencias de las actuales políticas internacionales prohibicionistas, como el impacto profundo del narcotráfico en la violencia, la corrupción y el conflicto armado. ¿No debería entonces Colombia replantear en el ámbito internacional la discusión sobre el prohibicionismo?
Estos interrogantes son esenciales, pero durante años su discusión pública ha sido imposible en Colombia, a pesar de que contamos con expertos en la materia reconocidos internacionalmente, como Francisco Thoumi, Juan Tokatlián o Ricardo Vargas, por sólo citar algunos. Ahora que otros países reflexionan sobre el tema, valdría la pena que el presidente Santos creara una comisión académica que le hiciera recomendaciones para una política frente a las drogas realmente razonable y humana.